miércoles 20 de mayo de 2009

TRICÓFERO

Tricófero es voz que no recoge Academia. Marcos Augusto Morínigo dice en su Diccionario Manual de Americanismos lo siguiente:

"m. Arg., Chile y Méx. Medicamento que sirve para conservar el pelo o darle lustre."

En la mayoría de los textos consultados, esta palabra va asociada a una marca comercial, muy popular en muchos países de Sudamérica, aunque encuentro anuncios publicitarios en la prensa española del principios del siglo XX. Así, por ejemplo, en la pág. 11 de la edición correspondiente al día 17 de marzo de 1907, que dice así:

"El cuero cabelludo es el suelo en que crece el cabello de V. La abundancia de cabello depende de la fertilidad de ese suelo. Nutra V., pues, el cuero cabelludo y le crecerá el cabello. EL TRICÓFERO DE BARRY nutre los tejidos del cuero cabelludo, que suministran la fuerza generadora del cabello. El Tricófero es, ciertamente, un nutritivo del cabello. Elimina la causa de la calvicie, reconstituyendo el cuero cabelludo gastado e impotente. El público usa esta preparación desde 1801, cuando por primera vez se dio a conocer. Por más de cien años pues ha crecido al compás de la civilización."

En Internet pueden encontrarse algunos anuncios más sobre este producto; por ejemplo, los que aparecen en las imágenes 2ª y 3ª, que dicen así:

"Lo usan las principales familias de Asía, África, Europa y América. Este excelente artículo es reconocido como la mejor preparación para todo lo concerniente al cabello. Impide su caída, estirpa la tina y la caspa, y lo conserva siempre hermoso y brillante. Usándolo constantemente, son enteramente supérfinos los aceites, pomadas y demás artículos para el pelo. Está ricamente perfumado, con la esencia de las flores más esquisitas (sic), y se garantiza que hace crecer el cabello en los lugares calvos".


"UNA PROPAGANDISTA.
Las mujeres discretas huyen de las vulgaridades y "machonerías" de la política, para dedicarse a otro género de especulaciones y propagandas, más en analogía con las delicadezas de su sexo.
Las Luisa Michel, son la negación más absoluta de la idealidad femenina. Pero así como no comprendemos a la mujer electoral, no tenemos palabras para ponderar y aplaudir a las inteligentes y activas niñas que se dedican a hacer la propaganda de los artículos honestos, sanos, buenos y eficaces, que milagrosamente se han descubierto o inventado, para mantener o desarrollar los encantos de su belleza, don supremo con que la providencia ha querido dotar próvidamente a esta hermosa mitad del género humano.
Así cuando una joven, en nombre de los deberes que le impone esa misma naturaleza, pregona las virtudes excelsas de un productoq uímico como el gran Tricófero de Barry, único tópico que sin charlatanerías ni engaños, limpia, mantiene y da esplendor a los cabellos, encanto sobrenatural de la hermosura de la mujer, nos parece que esa joven llena una misión, pues secunda la obra de la sabiduría, divina, salvaguardando uno de sus supremos dones.
-El Tricófero de Barry, no es una droga- hemos oído decir a una de esas deliciosas propagandistas- El Tricófero de Barry es una inspiración celestial, puesta al servicio de los humanos, como uno de esos misteriosos yuyos vegetales, que dan la salud y salvan la vida. Este salva al cabello resucitándolo en su decadencia y tal vez en su muerte.
Febrero 1911"
Este producto fue comercializado por la firma Murray & Lanman (más tarde Lanman and Kemp Barclay), que aun existe, como puede verse en su página web.
La compañía abrió sucursal en Colombia en 1932; de modo que sus productos como el Agua de Florida, el jabón Reuter o el Tricófero de Barry, cuya fórmula debe ser más secreta que la de la Coca-Cola, comenzaron a formar parte, si no lo estaban ya, de la vida diaria y hogareña de muchos de sus ciudadanos.
Gabriel Garcia Márquez y Miguel Ángel Asturias recogen esta voz en sus respectivas novelas "El otoño del patriarca" y " Hombres de maíz". Dice el primero:

"....porque los mares son como los gatos, dijo, vuelven siempre, convencido de que los bancos de percebes de sus ingles eran el anuncio secreto de un amanecer feliz en que iba a abrir la ventana de su dormitorio y había de ver de nuevo las tres carabelas del almirante de la mar océana que se había cansado de buscar por el mundo entero para ver si era cierto lo que le habían dicho que tenía las manos lisas como él y como tantos otros grandes de la historia, había ordenado traerlo, incluso por la fuerza, cuando otros navegantes le contaron que lo habían visto cartografiando las ínsulas innumerables de los mares vecinos, cambiando por nombres de reyes y de santos sus viejos nombres de militares mientras buscaba en la ciencia nativa lo único que le interesaba de veras que era descubrir algún tricófero magistral para su calvicie incipiente..." (Pág. 258)

Y el segundo:

"Las voces de las mujeres que llegaban a la iglesia o cruzaban por allí cerca habla que te habla, lo hacían sacudirse, quejarse, alargar un brazo, encoger una pierna. Buscaba a la María Tecún, pero en lo remoto de su conciencia ya no la buscaba. La había perdido. Para hacer hablar a las mujeres, a la María Tecún la conocía sólo de oídas, se volvió achimero ambulante. Caminos, ciudades y ferias...
-!El espejito, niña, el espejito! !Peines! !Jabones! !Aguaflorida, para la florida niña! !Almanaques, hileras, listones, y los aritos de perlas! !Una pulserita, pañuelos, lápices, papel de amistad para enamorados, agujas, alfileres, peinetas, y estos vidriecitos con perjume: el heliótropo, la divinia, , el japonés! !Tricofero! !El tricofero! !Tómelo, llévelo, no estoy cobrando de más, es que la señorita apetecía el de la mujer trenzuda! !Las tierras del Señor!..." (Pág. 115)


sábado 2 de mayo de 2009

TRINITARIA

Academia define, por primera vez, el vocablo trinitaria en la edición de 1817. Dice así:

"s. f. Una flor pequeña que en sus hojas tiene los colores que son distintivos de la sagrada religión de la Santísima Trinidad..."

Esta definición prevalece hasta la edición de 1884, mucho más cercana a la botánica que a la vida espiritual:

"(De trinitario) Especie tricolor del género viola: es planta anual y de un pie de altura; se cultiva por la brillantez y variedad de sus flores: las hay enteramente blancas y también las hay amarillas, pero por lo común los dos pétalos superiores son amarillos con una mancha de color de púrpura en cada uno de ellos, los de enmedio de un blanco amarillento y el inferior de color de púrpura y como aterciopelado. Se llama así porque sus pétalos tienen los colores que son distintivos de la orden df. Planta herbácea anuale la Santísima Trinidad."

En la siguiente, la de 1899, nos dicen que esta voz deriva del latino trinitas, conjunto de tres, por alusión a los tres colores de la flor, y los señores académicos se recrean en la redacción de su significado con palabras muy precisas y atinadas:

"f. Planta herbácea anual, de la familia de las violáceas, con muchos ramos delgados de tres a cuatro decímetros de altura; hojas sentadas, oblongas, festoneadas y con estípulas grandes; flores en largos pedúnculos y con cinco pétalos redondeados, de tres colores, que varían del blanco al rojo negruzco, pero generalmente amarillos con una mancha central purpúrea los dos superiores, pajizos los de enmedio y morado obscuro aterciopelado el inferior, y fruto seco capsular con muchas semillas. Es planta de jardín, común en España."

En la edición de 1925 añaden una segunda acepción: "Flor de esta planta", y en la de 1927 la mantienen, acortan el texto y ofrecen un sinónimo: "Planta violácea, con flores en largos pedúnculos y con cinco pétalos redondeados, de tres colores, que se llama vulgarmente pensamiento. Es planta de jardín, común en España.// 2. Flor de esta planta".

En la inmediatamente posterior, la de de 1936, vuelven a la definición de 1899 e incluyen una nueva acepción:

"3. P. Rico. Planta trepadora espinosa".

En la 1950 retoman la definición de la de 1927, y en la 1956, de nuevo, la de 1899; pero en la 1985 vuelven a lo ya escrito en 1927 hasta que en la 1992 se impone la de 1899 hasta nuestros días. En fin, como escribió una vez Juan Ramón Jiménez, no la toquen más que así es la rosa.

Un libro que resulta imprescindible citar es la hermosa obra de los hermanos Boutelou titulada "Tratado de las flores" (Imprenta de Villalpando, 1804-Madrid). En ella, Don Claudio y Don Esteban, jardineros mayores del Real Jardín Botánico de Madrid y del Real Sitio de Aranjuez, respectivamente, mejoran y superan los tratados prácticos de Gregorio de los Ríos, y de Cosme Martín de Fuentidueña, a saber: "Agricultura de jardines, que tratan de la manera que se han de criar, governar y conservar las plantas, y todas las demás cosas que para esto se requieren", publicado por el capellán de la Casa de Campo de Madrid en 1592, y el "Tratado de agricultura de jardines", obra que el jardinero y arbolista del Real Sitio del Buen Retiro madrileño debió tener concluída por el año 1785, más o menos.
De los tres sólo es posible encontrar en books.google. el primero.
La cita es larga pero vale la pena deleitarse con su prosa, que siembran sobre el papel con la misma delicadeza con que debieron proyectar sus jardines:

"DE LOS PENSIES Viola tricolor. Lin. Esta planta anual, conocida también con los nombres de pensieles, pensamientos, y trinitaria o flor de la trinidad, que apenas crece en su estado silvestre, produce con el abono y cultivo muchos ramos delgados, extendidos, que adquieren hasta un pie de altura, y se hallan guarnecidos de hojas sentadas, oblongas, dentadas y más angostas que las radicales. Las flores son muy abundantes y hermosas, y varían en su color y tamaño. Muchas veces las producen enteramente amarillas, y algunas otras blancas; pero lo más regular es hallarlas hermosamente variadas, teniendo los dos pétalos superiores amarillos con una mancha de color de púrpura en cada uno; lod dos de enmedio de un blanco amarillento; y el inferior de color de púrpura obscuro y como aterciopelado. Las variedades que más agradan son las de flores anchas con los colores vivos y sobresalientes. Se adaptan para el adorno de las faxas, arriates, manchas, canastillos y demás del jardín de flores, salpicando los golpes e interponiéndolos con inteligencia a fin de que proporcionen una agradable diversidad. Igualmente se siembran en cuerdas que circundan los quadros, almantas, caracolillos y demás, y así dicen bellamente. Se acostumbra también sembrar algunos quadros o manchas grandes unicamente con pensies, cuyas alfombras admiran por la armonía que causan luego que están floridas estas plantas. Donde sobresalen mayormente es en macetas. Duran en flor desde últimos de marzo hasta junio, y aunque es cierto que luego que se ha pasado su flor presentan muy pobre y triste el terreno, con todo compensan después ampliamente esta falta con la variedad y brillantez de sus colores, y por el largo tiempo que continúan con flor. Una vez sembradas en un terreno se reproducen anualmente por las simientes maduras que se desprenden de las plantas. Se hallan dotadas las caxas de los pensies, en las que se contienen las simientes, de una fuerza elástica singular, por cuya propiedad se abren luego que han madurado,, y arrojan las simientes esparciéndolas en toda la circunferencia; y así si se desean guardar estas simientes deben recogerse las caxas antes de su perfecta maduración. Guardan la virtud germinativa por espacio de muchos años, siempre que se encierren en quartos secos y ventilados. No dexan de manifestar flor las plantas de pensies sembradas en abril y mayo; mas con todo son las flores tan descoloridas en las plantas de estas siembras tardías, que no es útil este método. Las sembradas expontáneamente por haber sacudido naturalmente las caxas sus semillas florecen con anticipación respecto de las que se siembran por el otoño; y suele ser tan abundante la reproducción que se logra, que es necesario destruir mucha porción de plantas, tratándolas como a malas yerbas a fin de que no incomoden a otras sus vecinas. Tienen los pensies la agradable circunstancia de prosperar en parajes sombríos, y aun debaxo de la sombra inmediata de los árboles prueban bien, adornándose en dichos parajes sus flores con más viveza y lustre, por quanto no come el sol los colores, que siempre les quita mucha parte de su brillo." (Págs. 345/ 346)

La trinitaria, aparte de su función decorativa, es una planta de uso medicinal, útil para aliviar diversas enfermedades.
Armand Trousseau y H. Pidoux, autores de un "Tratado de Terapéutica y Materia Médica", traducido por Don Matías Nieto Serrano, y publicado en la imprenta madrileña de Manuel de Rojas, en el año 1857, nos cuentan sus propiedades y su utilización médica a lo largo de los años.
La cita es un erudito compendio de diferentes tratados de otros autores; la transcribo casi en su totalidad por su acertado acercamiento a la voz que estamos estudiando:

"El pensamiento silvestre, viola arversis, Mir.; viola tricolor, L., que se llama vulgarmente pensamiento, yerba trinitaria, es una planta tan común y conocida, que nos abstendremos de describirla. Pertenece a la misma familia de las violáceas, y goza de propiedades eméticas análogas a las de las violetas indígenas y exóticas. Se usan las hojas y tallo de la planta. Según Bergius el tallo es purgante y las raíces eméticas. Se administra el pensamiento bajo la forma de jugo y de infusión, y también de cocimiento lácteo, que es preferible para los niños. Asimismo se prepara un jarabe de pensamientos, que se administra con buenos resultados como depurativo. TERAPEÚTICA (...) Las raíces del pensamiento (viola tricolor) gozan de propiedades eméticas análogas a la de la violeta olorosa. La infusión de todas las partes de la planta, según Bergius (Matiere Medicale, pág. 709), purga y algunas veces hace vomitar: la yerba seca es un purgante muy suave para los niños, administrada en cocimiento a la dosis de media onza por cuartillo de agua. No sabemos si de las propiedades que acabamos de indicar se habrán derivado la que hace muchos siglos se atribuyen al vegetal que nos ocupa.Háse en efecto considerado el pensamiento como uno de los mejores depurativos que posee la materia médica. Puede leerse en Matthiole (Comm. en Dioscorid., p. 822), en Fush (Hist. stirp., p.804) y en Bauhino (Hist. plant., tom. III, p.547) lo que refieren estos autores de la eficacia de las hojas y tallos del pensamiento en el tratamiento de las enfermedades cutáneas crónicas. A pesar de todo parecía haberse olvidado esta planta, cuando Strack (De crusta infantum ejusque remedio. Francf., ad Moen., 1779) repitió una serie de experimentos acerca de ella, y demostró que tenía notable eficacia en las enfermedades de la piel. La prescribía principalmente en las afecciones llamadas lácteas de los niños, que se comprenden en el lenguaje vulgar bajo la denominación genérica de usagre, y que unas veces son un impétigo, otras un ezcema, con menos frecuencia un lichen, y en algunas, por fin, un verdadero favus.
Murray( App. méd., T. I, p. 789) inserta una numerosa lista de médicos, que han sacado partido del uso del pensamiento en el tratamiento de las costras lácteas de los niños, y no falatn ejemplos que confirmen la acción curativa de esta planta en las diversas afecciones de la piel del cráneo de los niños y adolescentes. La mayor parte de los autores que han escrito sobre este importante punto de terapéutica, han observado que al principio del tratamiento se exacerba la emfermedad cutánea de un modo notable, y asimismo han advertido que la orina adquiere en muchos enfermos una extremada fetidez, ya sea porque se verifique la crisis por vías urinarias, o porque el pensamiento dé a la orina un olor fétido, como vemos a la trementina comunicar a la misma secreción el olor de violeta. Haase (Dissert. de viola tricolor. , Erlang, 1782) que ha hablado con un entusiasmo quizá un tanto irreflexivo del pensamiento, y que le juzga muy conveniente para el tratamiento de las diversas enfermedades de que acabamos de hablar, le considera además como el mejor medio que puede oponerse a los herpes en general; es decir, a toda esa multitud de enfermedades de la piel, que con denominaciones tan diversas han clasificado los dermatólogos modernos. Pero al lado de estos admiradores del pensamiento hay médicos que reconocen en él pocas propiedades curativas, y aun algunos que del todo se las niegan, bien porque realmente haya habido demasiada exageración por parte de los primeros, o bien porque los últimos no hayan experimentado con todo el esmero y paciencia apetecibles. Sin embargo, Murray (App. méd., t. I, p. 792) con su imponente autoridad inclina la balanza, y declara haber probado por sí mismo la utilidad del pensamiento en las circunstancias indicadas por los autores que acabamos de citar. También se ha hecho extensivo el uso de este remedio al reumatismo crónico, a la sífilis constitucional, y por último a todas las enfermedades orgánicas en que están indicados los depurativos (Murray loc. cit., p. 793). Modo de administración y dósis.- Starck hacía tomar a los niños el pensamiento hervido en leche; no dice a qué dósis. Wendt aconsejaba un puñado de yerba por 1 kilogramo (2 cuartillos) de leche. Murray (loc. cit.) prescribía para los niños de un año 8 gramos (2 dracmas) en 192 gramos (6 onzas) de agua, que se reducían considerablemente por la ebullición, y luego se mezclaban con leche, haciendo hervir también la cantidad que el niño había de beber en el día. Con este cocimiento lácteo se hacían sopas y papilla. También se preparaban apocemas con 32 gramos ( 1 onza) de pensamiento seco o un puñado de la yerba fresca, por 1 kilogramos (2 cuartillos) de agua, que se reducía a la tercera parte. este cocimiento se puede aromatizar, vertiéndole cuando se halla en su fuerza el hervor sobre simiente de anís, de cilandro o de hinojo. Los polvos se pueden dar a la dósis de 8 a 16 gramos (2 a 4 dracmas) al día, mezclados con miel; el extracto a la de 4, 8, y aun 16 gramos (1, 2, 4 dracmas). Por último, el jugo de la planta fresca a la de 125, 192, 250 gramos (4, 6, u 8 onzas) al día."


Un poeta que escribió unos sentidos y delicados versos a la trinitaria fue el chileno Guillermo Blest Gana. Son éstos:

Como vírgen que perdiera
la prenda de su ternura,
con tu enlutada hermosura
te muestras, mísera flor.
Como la luna en el cielo,
tú en el jardín, Trinitaria,
vives triste y solitaria
como el que llora un amor.

Para tí es vano del aura
el casto beso inocente,
el murmullo de la fuente,
de las aves el cantar;
ni te agrada el sol hermoso
que te acaricia y colora;
solo el llanto de la aurora
logra tu pena calmar.

Ese tinte amarillento
que en tu cáliz se presenta,
¿la palidez representa
del que sufre la aflicción;
o bien el puro destello
de la esperanza dichosa,
que esmalta, cual flor hermosa,
el verjel del corazón?

No lo sé, pero la mente
recuerda amargos dolores,
o bella historia de amores
al mirarte en su jardín;
y aunque apenas te levantas,
siempre la mirada inquieta
del amante o del poeta,
te busca y encuentra al fin.

Al verte el que ausente llora,
aspira con grato anhelo
un perfume de consuelo
en tu cáliz bienhechor;
y al contemplarte la hermosa
que enamorada suspira,
el grato bálsamo aspira
de un pensamiento de amor.


Gabriel García Márquez escribió esta voz en su novela "El Otoño del Patriarca":

"..
.ya verán que con el tiempo será verdad, decía, consciente de que su infancia real no era ese légamo de evocaciones inciertas que sólo recordaba cuando empezaba el humo de las bostas y lo olvidaba para siempre sino que en realidad la había vivido en el remanso de mi única y legítima esposa Leticia Nazareno que lo sentaba todas las tardes de dos a cuatro en un taburete escolar bajo la pérgola de trinitarias para enseñarle a leer y escribir...."(Págs. 173-174)

Felipe Benítez Reyes
nos habla de la trinitaria en su artículo "Flores", incluído en su libro "Papel de envoltorio". Comienza sí:

"Oscar Wilde escribió que la muerte es un buen precio por una rosa roja, que es frase propia de un esteta y que contiene una especie de abstracción lírica tal vez un tanto atolondrada, pues ¿qué rosa, por roja que sea, puede valer lo mismo que una vida?
Shakespeare puso en boca de Oberón, el rey de las hadas y los elfos, la fantasía de que la flor llamada "love-in-idleness" (nuestra trinitaria o pensamiento silvestre) fue traspasada por un dardo extraviado de Cupido, lo que tornó su blancura prístina en una coloración purpúrea. Si hemos de creer a Oberón, cuando el jugo de tal flor se aplica sobre los párpados de un durmiente queda éste hechizado y se enamora del primer ser vivo que se le pone a la vista, así se trate de un asno, que es lo que fue a sucederle a la reina Titania...." (Pág. 47)


Shosheman15 colgó en Youtube este vídeo titulado "Pensamiento: flor de temporada":

martes 21 de abril de 2009

TRINQUETE

Covarrubias dice de esta voz lo siguiente:

"El juego de pelota cubierto, quales son los de los corredores; díxose así, quasi triquete, por los tres ángulos que tien cerrados, dos en el centro y uno en el fuera. La pelota con que aquí se jugaba se llamó trigonalis a trigone, que es la que aora se usa, y llaman pelota chica de sobre cuerda. este juego era de la gente noble, y moça, por la presteza que es necesaria para boluer las pelotas, siendo el tiempo corto y el bote muy presto, al reués de la pelota de viento; desto queda dicho mucho arriba, verbo pelota, podráse ver porque ay algunas cosas curiosas; por manera, que se dixo trinquete, quasi triquete, por los dichos tres ángulos, o rincones cerrados."

Como término marítimo, lo recoge, al hablar de las velas, en su quinta acepción:

"Maestra la mayor mesana, la mediana vela del trinquete...."

Autoridades amplía el campo de sus significados:

"s. m. El tercer árbol hacia la parte de proa en las naves mayores, y en las menores es el segundo. (...) LOPE. Pereg. lib. 1 ´Por trinquete tenía la coluna, y S. Bernardo abrazado a ella´. // Vale también el juego de pelota cerrado y cubierto.(...) QUEV. Mus. 6 Rom. 86. Por hacerme formidable el diablo, que nunca duerme, con andar de cama en cama y de trinquete en trinquete. // En la Germanía vale cama de cordeles. Juan Hidalgo en su Vocabulario. // A cada trinquete. Modo adverbial que vale a cada paso, o en cada lance. Algunos dicen a cada triquete. CERV. Quix. Tomo 2 cap. 18 ´Ha de ser Médico, y principalmente Herbolario, para conocer... las hierbas, que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el Caballero Andante a cada trinquete buscando quien se las cure´. QUEV. Cuent. ´Metiólos en paz; mas a cada triquete andaban a mía sobre tuya."

En la edición de 1869 de Academia, la primera acepción la redactan de este modo:

"El palo que se arbola inmediato a la proa, en las embarcaciones que tienen más de uno".

En la siguiente, la de 1884, los académicos dicen que esta voz procede del inglés trinket, pero en la de 1899 ofrecen varias etimologías, según la acepción; para la primera creen que este vocablo deriva del italiano trinchetto, y añaden dos definiciones marineras más: "Verga mayor que se cruza sobre el palo de proa" y "Vela que se larga en ella"; para la segunda acepción dicen que procede del francés triquet, "pala para jugar a la pelota"; y aparece una acepción nueva, derivada del verbo trincar, 2º art. que definen así: "m. Garfio que gira por uno de sus extremos y por el otro resbala sobre los dientes oblicuos de una rueda, para impedir que ésta se vuelva hacia atrás".

En la edición de 1925 incluyen un andalucismo y en la 1927, una expresión familiar, con lo que se completa, en lineas generales, el abanico semántico de esta palabra que ha llegado hasta nuestros días:

"Aldabilla con que se aseguran las puertas"

Estar uno más fuerte que un trinquete: "Estar robusto, tener mucha salud".

En el Corominas encontramos algunos rasgos interesantes de su etimología:

"mar. Antiguamente triquete, orígen incierto, probablemente tomado del fr. ant. triquet (hoy trinquet), y éste diminutivo de trique, ´bastón´, por ser el más pequeño de los tres mástiles principales; la forma moderna se debe al influjo de trinca y trincar. 1º doc. triquete. h. 1440, Juan de Mena; trinquete, 1492 (...). En Mena: "Los flacos triquetes con la su mezana/ vi levantarse de non buena gana".

Estos dos versos corresponden a la obra de Juan de Mena titulada "El laberinto de fortuna", que amplío para su mejor compresión:

Vi que las gúminas gruesas quebravan (1312)
quando las ánchoras quis levantar,
vi las entenas por medio quebrar,

aunque los cárbasos non desplegavan,
los másteles fuertes en calma temblavan,

los flacos triquetes con la su mezana
vi levantarse de non buena gana

quando los vientos se nos conbidavan. (1320)

En la edición de Castalia, anotada y comentada por Maxim Kerkhof, dicen, a pie de página, lo siguiente: "Mesana es otra pequeña vela que meten a la proa de la naue por que tome más viento e los triquetos son vnos maderos en que la ponen (glosa del ms. PN7, en letra del copista C)"

Pero sigamos con Corominas:

"Esta forma antigua persiste hasta muy tarde en castellano y demás romances. Está en el "Viaje de Felipe II a Inglaterra", por Andrés Muñoz (1554), según fcha.; en la "Relación del viaje de Álvaro de Mendaña" (1567): "Echamos un marinero a la mar con un cabo, y nos los truxo a la nao, del qual hizimos una cruz y le pusimos en el triquete; y de las rajas, otras muchas que nos pusimos en el cuello". (...) La alteración de esta forma en trinquete era fácil y casi inevitable dada la gran cantidad de términos náuticos que empezaban por -TRINC, a saber, el empleadísimo verbo trincar, y trinca, trincadura, trincafía, trinco, trincanil (trancanil). (...) Así ya encontramos trinquete en la narración del "Primer viaje de Colón", (...), en "El arte de navegar", de Ant. de Guevara, (...), en otros pasajes de la "Relación del viaje de Álvarez de Mendaña"...."

De los ejemplos dados por Joan Corominas vamos a centrarnos en el de Cristóbal Colón La referencia al primer viaje aparece anotada en su Diario, con fecha 14 de hebrero (sic) de 1493 , jueves. Como se sabe, el manuscrito original se perdió y lo que hoy en día conocemos es un extracto amplio en el que se mezclan los palabras de Colón y los escritos del padre Bartolomé de las Casas, que iba también a bordo de la nao Santa María.
Las anotaciones de la fecha señalada recogen los temores del almirante y de toda su tripulación , en el viaje de vuelta, ante la posibilidad de naufragar en las aguas de un océano embravecido. Todos hacen votos para que no ocurra y ofrecen plegarías y romerías a las vírgenes de su devoción si logran salvarse. En los últimos párrafos escribe:


"Más su flaqueza y congoxa (dize él) "no me dexava asentar la ánima". Dize más que también le dava gran pena dos hijos que tenía en Cordóva al estudio, que los dexava huérfanos de padre y madre en tierra extraña, y los reyes no savían los servicios que les havía en aquel viaje hecho y nuevas tan prósperas que les llevava para que se moviesen a los remediar. Por esto y porque supiesen sus altezas cómo Nuestro Señor le havía dado victoria de todo lo que deseaba de las Indias y supiesen que ninguna tormenta havía en aquellas partes, lo cual dize que se puede conocer por la yerva y árboles que están nacidos y crecidos hasta dentro en la mar y porque, si se perdiese con aquella tormenta, los reyes oviesen noticia de su viaje, tomó un pergamino y escrivió en él todo lo que pudo de todo lo que avía hallado, rogando mucho a quien lo hallase que lo llevase a los reyes. Este pergamino enbolvió en un paño encerado, atado muy bien, y mandó traer un gran barril de madera y púsolo en él sin que ninguna persona supiese qué era, sino que pensaron todos que era alguna devoción; y así lo mandó echar en la mar. Después, con los aguaceros y turbionadas, se mudó el viento al Güeste, y andaría así a popa sólo con el trinquete cinco oras con la mar muy desconcertada; y andaría dos leguas y media al Nordeste. Avía quitado el papahigo de la vela mayor, por miedo que alguna ondade la mar no se lo llevase del todo."

Corominas, en su amplio estudio de esta voz, nos ofrece un análisis desde el punto de vista geográfico:

"En cuanto a la procedencia geográfica del vocablo, a falta de indicaciones cronológicas inequívocas, hemos de atenernos a los hechos lingüisticos: el sufijo -ete difícilmente es compatible con un origen cast. o port. y ( sin excluir el cat. o el ital.) sugiere en primer lugar una procedencia francesa, con lo cual está de acuerdo la temprana aparición en castilla y Portugal, más favorable a un origen atlántico que mediterráneo. En estas condiciones nos vemos conducidos a creer que el origen de trinquete, ´mástil´es el mismo de trinquete, ´lugar para el juego de pelota´(Covarr. , Quev.), el cual es bien conocido: del fr. ant. triquet, ´juego de pelota´(...) que también tiene variante trinquet (1409) y que se conservó posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, como nombre de la pala para dicho juego; esta es la ac. etimológica, pues el vocablo deriva, según es bien sabido, del fr. trique, ´garrote, palo´(1385). (...) No veo la menor objeción posible a derivar triquet, ´palo de proa´de trique, ´garrote´, pues este diminutivo cuadra perfectamente al menor de los mástiles de una nave....."
El Tesoro de Villanos recoge, entre otras, las connotaciones sexuales de esta voz en el Habla de Germanía:

1. Cama de cordeles (...)

(El ejemplo que ofrece corresponde a la jácara "Portillo el de Alcalá". En él se cuenta la patente de convite que el baratero de la cárcel, Gregorio, exige al recién apresado Portillo. Se niega, se desafían, y sale, como fiadora de él, la Méndez). Comienza así:

Tocando con la cadena
del enrejado postigo,
en la jaula está la gura
para encerrar a Portillo.
Llegó Gregorio de Portes,
prioste d´este cabildo,
y en voz de toda la coima
habló el jaque en este estilo:
-Bien sabeis que aquesta casa
es de todo bravo sitio,
de todo sastre aposento
y de todo Antón abrigo;
y ha menester esta gente
mascar un poco de pío.
Y así podeis tratar luego
de rascaros el bolsillo.-
Y echando mano a la cerra
sacó d´el un papelillo
de tabaco, y hizo el brindis
con cuatro dedos de hocico.
Portillo, qu´estaba atento,
más áspero que un erizo,
más enroscado que anguila
y más valiente qu´el mismo,
le ha dicho: -Señor Gregorio,
si vusted habla conmigo,
es otra cosa; mas yo
nunca de dar tuve vicio ,
que bien se sabe en la manfla,
qu´en hablando de Portillo,
no hay trinquete que no tiemble.
Bueno está; baste lo dicho,
que será mejor callar;
que por Dios, si me amohino,
de mis pies a su cabeza
le traspase aquestos grillos....

2. Prostituta.

( La cita que incluye pertenece a la novela ejemplar de Miguel de Cervantes, "Rinconete y Cortadillo", y se refiere al pasaje en el que la Cariharta y el Repolido mantienen una discusión en la casa de Monipodio. Hasta allí se había acercado la meretríz horas antes, después de que su chulo le hubiera pegado una paliza por no darle un dinero que necesitaba para seguir jugando. Dice Don Miguel:

"Maniferro y Chiquiznaque tenían a Repolido, que en todas maneras quería entrar donde la Cariharta estaba; pero como no le dejaban, decía desde fuera:
-!No haya más, enojada mía: por tu vida que te sosiegues, así te veas casada!
-¿Casada yo, malino- respondió la Cariharta-. !Mirá en que tecla toca! !Ya quisieras tú que lo fuera contigo, y antes lo sería yo con una sotomía de muerte que contigo!
-!Ea, boba- replicó Repolido-, acabemos ya, que es tarde, y mire no se ensanche por verme hablar tan manso y venir tan rendido, porque vive el Dador si se me sube la cólera al campanario, que sea peor la recaída que la caída! Humíllese, y humillémonos todos, y no demos de comer al diablo.

-Y aun de cenar le daría yo- dijo la Cariharta- por que te llevase donde nunca más mis ojos te viesen.
-¿No os digo yo- dijo Repolido-, !Por Dios que voy oliendo, señora trinquete, que lo tengo que echar todo a doce, aunque nunca se venda!" (Pág. 78)

3. Prostitución.

Amplío la cita, que pertenece al "Romance de las lamentaciones de una iza" (Hill, XXXIV, 94), incluído en el "Romancero de Germanía" (Temas de España- Taurus Ediciones- 1967).
Cuenta la historia del chulo Benito Jiménez y de la Pérez, su colipoterra, que se lamenta porque no gana ya lo que solía:

(...)
En esto llegó, y mordiendo
los labios dos o tres veces,
le dice: "Benito mío,
no te aflijas ni te alteres
de que la Pérez no acuda
con las ganancias que suele.
La casa de aquesta tierra
no es para buenas mujeres,
ni puede en ella vivir
la que de serlo se precie.
Dejan por una fregona,
que ayer iba a por aceite,
una mujer que ha veinte años
que cursa aquestos trinquetes.
Pedíle al padre la casa
que está en frente de la Méndez,
y diósela a la Quevedo
(por ser mi enemiga) adrede.
Y a mi me dio por vecina
una muchacha reciente,
que por ser bella y muchacha,
sólo su molino muele....


El sentido de la voz parece más claro en la tercera acepción que en la segunda. y la autora del Tesoro lo fortalece con este texto añadido:

"Trinquete es cama de enamorados, y trincar, requebrar, pues requebrar es quebrar, y retozar, partir, y trincar, quebrantar, y como se correspondan estas significaciones entre amar y quebrar, se dice en la palabra requebrado, en el alfabeto 3º (Rosal).
Se dijo trinquete a la cama de cordeles, porque se amarra con cuerdas, para hacer más fácil el traslado de un lugar a otro...."

En cambio, la expresión que utiliza Cervantes se aviene a varias interpretaciones.
Juan Bautista Avalle- Arce, que anota la obra para Clásicos Castalia, dice que la expresión de Repolido alude a las prostitutas y tiene un sentido despectivo "porque para su negocio usaba sobre todo las camas de cordel o trinquetes."( La cita corresponde a la obra de José Luis Alonso Hernández, "El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII: La Germanía....")
José Esteban, autor de "Las mil y una palabras de casa de putas". es de la misma opinión y escribe:

"En Germanía y en sentido general es cama de corchetes o camastro empleado por las putas, en el ejercicio de su profesión. Por metonimia, pasa a significar puta o utilizadora del trinquete. Era insultante y así lo utiliza Cervantes...."(Pág. 228)

F. Hernandez Castanedo da en su "Glosario de la mala palabra" los mismos ejemplos que María Inés Chamorro en su "Tesoro de Villanos".
Una opinión distinta es la de Angel Basanta. Anota la edición de "Rinconete y Cortadillo" de la Biblioteca de El Sol y dice que la expresión "señora trinquete" se refiere, de un modo figurado, a la actitud "estirada" de la mujer, semejante al palo de los buques.
Si hoy leemos el texto de Miguel de Cervantes con una mentalidad políticamente correcta, tal vez lleguemos a la conclusión de que es inaceptable que un hombre que pega a una mujer quiera, después, hacer las paces insultándola; por lo tanto, tiene más sentido que la considere "estirada", al no avenirse a sus deseos, a que la recuerde que es puta de un modo tan peyorativo; pero, si leemos "Rinconete y Cortadillo" con la mentalidad de la época, muy posiblemente el sentido de esta expresión sea el inverso.



Camilo José Cela también recoge el sentido sexual de esta voz en su "Enciclopedia del Erotismo"- Tomo VII- y en su "Diccionario Secreto II", y cita en ambas obras unos versos del poema de Rafael Alberti, "Diálogo entre Venus y Príapo" :

"Es metáfora formal (el pene lo semeja). Pene". (E. E.)

"Es met. formal (la pija en erección lo semeja). Pija en erección". (D.S.)

Venus
(a Príapo)

Eres trinquete,
palo mesana, torre indagadora
y, ardido del más rojo gallardete,
cresta de gallo al despuntar la aurora.
Sales de un bosque, lanza o jabalina.
Redondos aramboles, de espejuelos
te alumbran cuando cazas.
Pende en los dos la gloria masculina.
Llenas las nubes, los cargados cielos
rebosan de sus tazas.

Una amplia definición marinera de este vocablo la encontramos en el "Diccionario Marítimo Español", recopilado por Timoteo O´Scanlan y Martín Fernández de Navarrete (Madrid, Imprenta Real, 1831)

"s. m. A. N. El palo que se arbola inmediato a la proa en las embarcaciones que tienen más de uno.// La verga correspondiente a dicho palo.// Man. La vela que se enverga en ella. // En las balandras, el foque envergado en el estai mayor. En todas estas acepciones se decía antiguamente triquete.(...)// Trinquete redondo: la vela de trinquete en las embarcaciones de cruz; a diferencia de trinquete cangrejo que se llama la del mismo palo en goletas, bergantines-goletas y pailebotes.// Trinquete de correr: la vela más pequeña que la ordinaria de trinquete, que se envergaba en lugar de esta para correr un tiempo. Sarm. pág. 286.// Ir, navegar (o más propiamente, correr) con el trinquete en calzones. V. correr en calzones, en esta última voz.// De trinquete a trinquete: mod. adv. de igual significado que el de ancla a ancla.(...)"


Son muchos los ejemplos, aparte de los ya dichos, que podrían ponerse para ilustrar literariamente este palabra. He elegido dos.
El poeta aragonés Juan de Moncayo ( 1600-1656) escribió un soneto titulado "A una nave corriendo tormenta" en el hizo uso de esta voz:

Surca la nave el húmedo alboroto
del mar, y en sus cristales sumergida,
náufraga, da ejemplares a la vida
con la tarda experiencia del piloto.

No bien, pues, a los ímpetus del Noto
resiste, de sus furias compelida,
cuando en el riesgo muestra dividida,
rotas las jarcias y el trinquete roto.

Surcó el mar, en peñascos desiguales,
señoreó de su centro las arenas,
ya tocando los astros celestiales.

Mas al soplo veloz de un viento, apenas
de lo que fue no deja las señales,
!oh trágico retrato de mis penas!

Benito Pérez Galdós contó en "Trafalgar" la batalla de las armadas francesa y española, capitaneadas por el vicealmirante Pierre Villeneuve, contra la flota británica, al mando del vicealmirante Nelson. Dice el autor canario en el capítulo XI:

"Rendido el Bucentauro, todo el fuego enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura. El entusiasmo de los primeros momentos se había apagado en mi, y mi corazón se llenó de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de mi espíritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me obligó a salir a los sitios de mayor peligro. De poco servía ya mi escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por ser muchos, y las piezas exigían el servicio de cuantos conservaban un poco de fuerza. Entre éstos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y moviéndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre, marinero, artillero, carpintero y cuanto había que ser en tan terribles instantes. Nunca creí que desempeñara funciones correspondientes a tantos hombres el que no podía considerarse sino como la mitad de un cuerpo humano. Un astillazo le había herido en la cabeza, y la sangre, tiñéndole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios, bebiendo aquel líquido, y luego lo escupía con furia fuera del portalón, como si también quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
Lo que más me asombraba, causándome cierto espanto, era que Marcial, aun en aquella escena de desolación, profería frases de buen humor, no sé si por alentar a sus decaídos compañeros o porque de este modo acostumbraba a alentarse a sí mismo.
Cayó con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:
"Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba".

En Youtube he encontrado este vídeo sobre la modalidad de trinquete llamada "Paleta goma". Lo colgó fipelotavasca:


jueves 2 de abril de 2009

TRIQUITRAQUE

Covarrubias incluye esta voz onomatopéyica en la definición de tras, y dice:

"(...) Tras, entre gente bárbara, significa el sonido que haze el golpe quando se da en alguna cosa sólida, y dezimos tris, trás, y quando se golpea picando la carne, suelen dezir en el vulgo, triqui traque, con un proverbio que dize: "Tripas al jarro, y triqui traque al taxador", al que es molesto y porfiado; repitiendo una razón suelen dezir en la aldea, que triquitraque tiene fulano."

Autoridades no cita esta vez a Covarrubias, ofreciendo una definición escueta, que se mantiene en las tres ediciones siguientes:

"Voz inventada para explicar el sonido ruidoso, y como a golpes de alguna cosa".

En la edición de 1803, Academia se muestra más precisa:

"s. m. Ruido como de golpes repetidos y desordenados, o los mismos golpes. // Especie de cohete rastrero que va de una parte a otra, y da repetidos truenos".

En la siguiente, la de 1817, añade un modo adverbial familiar, A CADA TRIQUITRAQUE, que define como "A cada momento, con gran facilidad". Años más tarde dirán "A cada trique".

La segunda acepción la redactan de otro modo en la ediciones de 1832, 1869 y 1899:

"Tirillos de pólvora dispuestos en un papel atado con varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta un trueno".

"Papel con pólvora, liado y atado en varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta un tirillo, pegándole fuego por la mecha que tiene en uno de sus extremos".

"Rollo delgado de papel con pólvora y atado en varios dobleces, de cada uno de los cuales resulta una pequeña detonación, pegándole fuego por la mecha que tiene en uno de sus extremos".

En la edición de 1984 añaden como cuarta acepción lo que ya fue sugerido en la de 1803:

"Buscapiés, cohete".

El María Moliner varía poco lo dicho por Academia:

"m. Movimiento de cosas acompañado de golpeteo: ¨El triquitraque del tren".// Ese ruido o golpeteo. // En pirotecnia, tira de papel en que van envueltas una a continuación de otra pequeñas porciones de pólvora que producen, cuando se quema, sucesivas explosiones. > Piola. A CADA TRIQUITRAQUE.- Frecuente y repetidamente y con cualquier motivo. (...) REVENTAR COMO UN TRIQUITRAQUE.- (Jocoso, empleado frecuentemente con referencia a personas) Frase con que se añade énfasis a ´reventar´: Estás tan gordo que cualquier día vas a reventar como un triquitraque."

Don Luis Montoto y Rautenstrauch dice en su obra "Un paquete de cartas, de modismos, locuciones, frases hechas, frases proverbiales y frases familiares" que "A cada triquete o trinquete" es lo mismo que " a cada triquitraque" porque triquete es abreviatura de esta última. Cita la obra de Francisco de Quevedo , "Cuento de cuentos", en la que el autor castellano escribe en el prólogo:

"Considera vuesamerced el buen talle destas voces, que se nos hacen reacias en la lengua, y no las podemos escupir: zurriburri, a cada triquete, traque barraque, zis zás, zipizape, abarrisco, irse a chitos, chichota, con sus once de oveja, trochimoche, y cochite hervite; es decir, que no tiene vergüenza para deslizarse en una historia y entremeterse en un sermón; y están tan halladas, que pocas plumas las desdeñan." (Págs. 402- 403)

"El DRAE- leemos en el Boletín de la Real Academia Española (1966)- aduce trique,´estallido leve´, a cada trique ´a cada momento´, triquete ´estallido leve´, a cada triquete ´a cada momento´, triquitraque,.....".

El modo adverbial que cita Don Francisco aparece en Quijote, II-XXXIII:

"-Eso digo yo-dijo Sancho Panza-; que si mi señora Dulcinea del Toboso está encantada, a su daño; que yo no me tengo de tomar con los enemigos de mi amo, que deben de ser muchos y malos. Verdad sea que la que yo vi fue una labradora, y por labradora la tuve, y por tal labradora la juzgué; y si aquella era Dulcinea, no ha de estar a mi cuenta, ni ha de correr por mi, o sobre ello, morena. No, sino ándese a cada triquete conmigo a dime y direte,...."(Pág. 646)
La voz que estamos estudiando tiene también otros significados, según la zona.
Hablas Andaluzas
la define como "Dolor o indisposición repentinos".
José Sánchez- Boudy ofrece dos nuevos significados en su "Diccionario de cubanismos más usuales": "Lío. ´Ayer tuve un triquitraque con Pedro´. HACER EL TRIQUITRAQUE. Fornica con una mujer. ´Ayer hice el triquitraque con mi prima´".

Con este sentido pueden entenderse los versos que recoge Margit Frenk Latorre en su extraordinario libro "Corpus de la antigua lírica popular hispánica (Siglos XV a XVII)":

-Juguemos al tres, dos y as:
¿Si quereis, dama, que saque?
-No quiero yo sino al triquitraque.

-Juguemos calabriada,
pandurrillas, dobladilla,
a las presas, si os agrada,
si no, sea basto y malilla,
con guarita y espadilla,
sin flor, engaño o achaque.
-No quiero yo sino al triquitraque.

También parecen tenerlo los versos de esta canción incluída en el interesante ensayo de Javier Asensio García, Helena Ortiz Viana y Fernando Jalón Jadraque, titulado "Las danzas procesionales de Cameros y el norte de Soria":

Somos romeritos,
venimos de San Jaque
con el triqui triqui
con el triqui traque.
(Santa Cruz de Yanguas, SO)

Esta voz aparece, con sentido figurado, en una coplilla jocosa, recopilada por Juan Alfonso Carrizo en su obra "Cancionero popular de Jujuy":

Toda la noche anduve,
tras de una tuerta,
ojos de triquitraque
caro me cuesta.

Gloria Fuertes también se vale de esta palabra para crear un ambiente jocoso . La escribe en su obra de teatro en verso, titulada "Las tres reinas magas: Melchora, Gaspara y Baltasara":

!Ay, madre del amor hermoso,
que viaje tan horroroso!
Entre la tos del camello
y el continuo triquitreo
-triquitraque, triquiteo-
entre sus jorobas me mareo.

El padre Luis Coloma es conocido, entre otras obras, por el "Ratón Pérez", el famoso personaje que ideó para entretener al el niño Rey Alfonso XIII. Sin embargo, no es el único que salió de su pluma. En "Historia de un cuento" nos relata, en primera persona, la relación de un niño con su entorno:

"Había en casa de mis padres un bonito jardín, que separaba la cuadra y cochera del resto del edificio. Levantábase en el centro una glorieta circular, y salían de ella varias callecitas sombreadas por parras y rosales, que iban a terminar en preciosos arriates, caprichosamente cerrados con verjas. En uno de éstos, en que no habían sembrado planta alguna, guardaba yo dos cabritas, regalo de mi abuela, de quien siempre fui el nieto predilecto.
Estos inofensivos animalitos tenían un enemigo encarnizado en la persona de Dª Mariquita, anciana ama de llaves, que desempeñaba este cargo en mi casa hacía veintidós años. Según ella, nada bueno podía esperarse de unos animalitos, que tenían con el diablo el peligroso punto de contacto de poseer como él cuernos y rabo.
Mis relaciones con Dª Mariquita no eran muy cordiales: la disciplina doméstica, quebrantada a veces por mis cabras, y sobre todo, un individuo de la raza felina, un gato pardo, llamado Pilitón, en quien tenía ella puestos sus cinco sentidos, eran entre nosotros la manzana de la discordia. Solía yo cogerle por una pata sin el menor miramiento y, haciéndole yo sentar sobre sus cuartos traseros, le preguntaba muy serio:

-Pilitón...¿Quieres ir a la escuela?

Pisábale entonces el rabo con disimulo, y Pilitón mayaba furiosamente.

-¿Lo ves?- gritaba yo a Dª Mariquita- ¿lo ves como Pilitón es un flojo que no quiere estudiar?

Doña Mariquita corría detrás de mí, llamándome Nerón, y yo me refugiaba en cualquier asilo, mientras el señor Pilitón se atusaba los bigotes, erizados de cólera por mi falta de respeto a las conveniencias sociales.
Un día vino a verme mi amigo Juan Manuel, y entre los dos cometimos una iniquidad horrible, que tuvo a poco providencial castigo: atamos al rabo de don Pilitón un triquitraque de a dos cuartos, y le prendimos fuego. El pobre animal huyó desatentado a refugiarse entre las enaguas de su dueña, que a poco más se inflaman, como se inflamó su cólera al ver chamuscado el rabo de su gato".

Don Benito Pérez Galdós tenía un gusto especial por este vocablo y sus modos adverbiales , que escribe en muchos de sus "Episodios Nacionales" y en algunas novelas tan conocidas como "Fortunata y Jacinta". Dice en el capítulo noveno de la Cuarta Parte:

"Por la noche estaban en la botica, además de Ballester, los dos practicantes Padilla y Rubín. Como apareciese en la acera de enfrente el célebre crítico, Segismundo se vio acometido a la ira cómica que le producía la presencia de aquel personaje de tan indudable importancia en la república de las letras. "Tengo a ese caballerito -decía-, sentado en la boca del estómago... sobre todo, desde que elogió aquella obra tan mala, estrenada este invierno, diciendo que en ella se planteaba el problema, y qué sé yo qué. Veréis: es aquel dramita moral en que se recomienda el matrimonio y las buenas costumbres; como que allí resulta que todos los solteros somos unos pillos; y porque un joven se retira tarde y se gasta algún durete en picos pardos, me le llaman monstruo y el papá le maldice... Hay una escena en que todos se desmayan, porque sale uno muy malo, que resulta ser un hombre dedicado a la ciencia, el cual dice con la mayor frescura que él no cree en Dios aunque le fusilen. Total, que cuando la vi representar, pensé que me tragaba todos los eméticos que hay en mi farmacia. La moraleja de la obra es que sin religión no hay felicidad, y por eso la pone en las nubes este ángel de Dios, que es el alcaloide de la cursilería".
Cerró la noche y Ponce se acercó para telegrafiarse con su amada. Del balcón descendía una cuerda, a la que el joven ataba un papel.

"Le manda su último artículo- dijo el regente a sus amigos, acechando en la puerta de la farmacia-. Ahora baja la cuerda con un dulce... Como anoche, lo mismo que anoche. Veréis, veréis la broma que le tengo preparada".

Con nerviosa presteza fue a la rebotica y sacó del cajón un objeto del tamaño de una yema, blanco y de apariencia azucarada. Padilla se desternillaba de risa, y Maxi observaba con atención simpática.

"Pero es preciso que me ayudeis. Tú, Padilla, que le conoces, sales, te haces el encontradizo, le hablas de literatura dramática, le entretienes un rato volviéndole la cara para allá; y entretanto , yo, con muchísimo disimulo, me escurro pegado a la pared, en el momento en que baja el bramante con el dulce. Quito la yema, ¿sabes?... y pongo esta. La hice anoche. Es estricnina, a la dosis que se echa a los perros, bien neutralizado el sabor con regaliz, y forrada de azúcar. Se la come y revienta como un triquitraque".


El poeta peruano Miguel Wenceslao Garaycochea(Arequipa, 1816- Trujillo, 1861), puso la voz triquitraque en la segunda parte de su poema "Los Ergos", incluído en su libro "Poesías", publicado en Lima, a título póstumo, por su hijo Juan M.:

Prosigue guapo estudiante
agitando tu pulmón;
no desmayes; adelante;
embrolla; grita, y brillante
habrá sido la función.
Mira que este es el busilis
para llegar a valer,
y no pienses que tu filis
mueva a los otros la bilis
y se queden sin comer.
Que el triquitraque del plato
y de jigote el olor,
a par del acento grato
del ergo del peripato,
es la pimienta mejor.
¿No ves ese crujimiento
de quijadas?...Pero...!bah!
No mires, no, tal portento,
porque tu estómago hambriento
las folías bailará.
Y aunque el humo del potaje
impresione tu nariz,
argumenta con coraje;
mira que este aprendizaje
te hará muy pronto feliz.
Vendrá día, y el capelo
y las borlas obtendrás;
y con tu lana y tu pelo
en silla de terciopelo,
quién sabe, te sentarás.
Y entonces, sin que reproche
ninguno tu parecer,
todo el día y por la noche
hablarás a trochimoche
en prueba de tu saber.
Y entonces el tratamiento
de Useñoría obtendrás,
que, aunque seas un jumento,
si tienes bordado asiento
te adularán los demás.


Para completar esta entrada vamos a terminar con una greguería de Ramón Gómez de la Serna y con unos versos de Gabriel Celaya. Dice el escritor madrileño:

"Ese triquitraque de huesos que producen los dedos al ser estirados, suena a ultratumba, a deudas adquiridas con el más allá."

Y escribe el poeta vasco:

PLANTEAMIENTO EN ENE

Uno entre todos no es nadie,
aunque todos sean Uno.
Si alguien canta, no se dice,
dice el total que es ninguno.

Y Uno más Uno, más Uno
nunca es Ene, nunca es suma,
porque su total es cero
y cualquiera siempre es alguien.

Triquitraque de las cosas
que creíamos sabidas.
!Pólvora, máscaras, ruido!
Carnaval: santas mentiras.

En este vídeo, que colgó angelfdezcorral en Youtube, podemos oir el triquitraque del Tren de la Fresa. Varios fines de semana al año realiza un recorrido turístico desde Madrid hasta Aranjuez:


jueves 26 de marzo de 2009

TRISAGIO

Autoridades define esta voz como "El canto de los Seraphines, repetido tres veces el nombre Santo; y por extensión se dice de qualquier festividad repetida por tres días.". No ofrece cita literaria.
Esta definición se mantiene en las cuatro ediciones siguientes, hasta la de 1832, en que varía:

"m. Himno en honor de la Santísima Trinidad que se recita o canta muy frecuentemente por los fieles cristianos."

En la edición de 1884 nos dan la etimología:

"Del griego
trisagios; de tris, tres, y agios, santo."

En ediciones posteriores remiten al latino trisagium y esta voz, a su vez, a la palabra griega antes mencionada.
En la edición de 1985 recobran la 2ª acepción, con algunos matices, que incluía Autoridades, pero desaparece en otras posteriores:

"Ejercicio devoto que se practica durante tres días seguidos."

Como se puede apreciar, Academia no nos dice ni cómo es el himno, ni cuándo se canta, ni en qué lugar; así que nos iremos a buscar respuestas a otras obras.
Julien Ries nos desvela su orígen en su libro "Lo sagrado en la historia de la humanidad":

"Los Profetas anteriores al destierro
Los tres profetas del siglo VIII, Amós, Oseas e Isaías utilizan la raiz qds casi exclusivamente en relación con Yahvé.
a) En su primer oráculo contra Israel, el profeta Amós, originario del sur y que ejerce su ministerio antes del 744 en el reino del norte, reúne cuatro motivos de queja contra el poder. Proclama: "El Señor Yahvé lo ha jurado por su santidad" (Amós 4, 2). La santidad de Yahvé se opone a la moralidad.
b) Oseas es profeta en el reino del norte hacia el final del reinado de Jeroboam II y durante los años que siguen a la muerte del rey. El profeta condena a los sacerdotes que practican los cultos cananeos de la fertilidad, pero Yahvé está lleno de misericordia respecto a su pueblo (Oseas, 11, 8-9). La santidad de Yahvé no tiene nada de tremendum: es amor a su pueblo. Es también presencia en medio del pueblo. Esta santidad viene a ser salvífica.
c) El 740, en el templo de Jerusalén Isaías recibe la visión de su vocación. Su Tisagio designa a Yahvé como santísimo, de una incomparable santidad: "Santo, santo, santo Yahvé Sabaot. Su gloria llena toda la tierra" (Isaías, 6,3) Hay un aspecto inaccesible en la santidad de Yahvé, hasta el punto de que los serafines de su corte se cubren el rostro y el cuerpo. Hay otro aspecto en esta santidad relativo al hombre: éste no es más que un ser de labios impuros en la presencia del Dios tres veces santo. Isaías subraya también el carácter temible de esta santidad para el que es infiel." (Pág. 202)

Anton Baumstark diferencia entre el Trisagio bíblico y el Trisagio litúrgico en su "Liturgia comparada":

"La primera utilización hecha por la liturgia cristiana de esta cita de Isaías se encuentra en un documento cuyo autor no se inspiró en la liturgia eucarística sacramental, sino en los textos eucológicos de las reuniones destinadas exclusivamente a la oración y a la instrucción religiosa, a las reuniones de la mañana del domingo que habían reemplazado a las reuniones judías del sabbat, quiero decir, en la Carta de Clemente a los Corintios." (Pág. 60)

Más adelante dice:

"El trisagio bíblico

(...)
El trisagio bíblico que forma parte de la anáfora, está compuesto por el texto de Is 6,3 y, generalmente, por una añadidura. En Roma, en Jerusalén y en Costantinopla esta añadidura está en conexión con el relato evangélico de la entrada de Cristo en la Ciudad Santa (...). En Antioquía se contentan con una ampliación más breve, (...) atestiguada por el Libro VIII de las Constituciones Apostólicas. Egipto sólo conocía el texto de Isaías. En este caso, la antigua y la nueva Roma dependen de Jerusalén: el relato de la solemnidad de los Ramos, de Eteria, nos hace comprender esta ampliación.. El Trisagio litúrgico( ...) sólo se encuentra en el Oficio romano en las preces de Prima, mientras que el rito bizantino lo emplea en todos los Oficios y los otros ritos orientales hacen del mismo un uso muy frecuente. Se podría, pues, constatar una vez más que existe una influencia bizantina que llega hasta Roma. Aparte de este uso en el Oficio, el Trisagio se canta con gran solemnidad en la Adoratio Crucis del Viernes Santo..." (Pág. 97)

El "Vocabulario básico de liturgía", escrito por José Aldazábal Larrañaga, hace un compendio sobre el Trisagio, que nos aclara bastante las cosas:

"Trisagio, del griego "tris-agion", tres veces santo, es el nombre que se da a la aclamación de alabanza "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal", testimoniado por primera vez en el Concilio de Calcedonia (451). A veces se le dio sentido sólo cristológico, pero las más de las veces trinitario, como alabanza a Dios Trino. En los ritos orientales, sobre todo en el bizantino, tiene su lugar en la procesión de entrada en la misa, como también sucede en los días más solemnes del rito hispánico. En otras liturgias orientales, se canta antes de las lecturas bíblicas. En la liturgia romana se ha conservado sólo el Viernes Santo, durante la Adoración de la Cruz. Otra modalidad que también se puede llamar Trisagio es la aclamación de la Plegaria Eucarística "Santo, Santo, Santo". (Págs. 395-396)

Es interesante lo que dice Adolfo Salazar en su libro "Las grandes estructuras de la música" al referirse a los cantos religiosos:

"Si los salmos se cantan es, sobre todo, porque están integrados por fórmulas de invocación al Espíritu y porque el lenguaje propio para ponerse en comunicación con lo alto es, sistemáticamente, en todas las culturas, la voz humana emitida en sonidos musicales (...).
Más cerca de la música sinfónico-coral de los Salmos están los procedimientos empleados por los árabes para lograr que Alah llueva. Un libro anónimo escrito por un árabe del Cairo en los primeros años del siglo XIV, explica cómo hay que proceder: siete hermosos muchachos que conozcan bien la fórmula,
un cierto aire, y su ritmo propio, la cantarán con bella voz durante tres horas, acompañándose incesantemente con el laúd. El arte de la música, o, mejor dicho, el placer de la música ha progresado mucho ya en esa época. Alah exigía para derramar sus dones tanto la hermosura de la música de los laúdes, como la hermosura de la voz y aun la de los mismos muchachos. La música de los Salmos es ya hermosa, mucho tiempo antes que la del árabe cairota. Hermosa es también su poesía. David, que pasa por ser el autor, fue, bien se sabe, un hermoso mancebo. En las primitivas fórmulas invocatorias ninguna hermosura era necesaria y es materia harto discutible si la hermosura musical entró en el canto eclesiástico y aun si no fue recibida con desconfianza. La primitiva invocación mágica nació en tiempos en los que ya era bastante sublimidad el hecho de emitir sonidos modulados y saber articularlos de forma que produjesen maravillosos efectos, para que además pudiese sospecharse que existía una calidad estética en todo ello. El canto mágico, tanto como el primer canto eclasiástico, no tienen por fin la belleza sino otro fin mucho más necesario a los asuntos espirituales (...) Menos aún es la belleza moral, la capacidad de conmover de la música lo que dicta el primitivo canto eclesiástico. Entre el mover, el poner en movimiento al espíritu invisible por medio del conjuro mágico y el conmover por medio de la música el espíritu que nos alienta, media todo el proceso de la civilización moderna.Cuando el Salmista invoca a Jehová, cuando el sacerdote cristiano invoca al Señor pidiéndole que escuche sus oraciones: Domine, exaudi orationem meam, adornando la última sílaba con un florido melisma de tres docenas de notas, se halla tan cerca de la invocación mágica, aunque no lo sospeche, como cuando en el más temprano ritual griego del cristianismo se invocaba por tres veces al Señor en el Trisagio: Agios, O Theos, Oh Señor Dios; Agios ischiros, Señor fuerte; Agios Atanathos, Señor inmortal. Fórmula tres veces repetida como en el Kyrie, mezcla de griego y de latín que reproduce estrechamente la estructura ritual de las fórmulas mágicas. Kyrie Eleison, Señor, ten piedad de nosotros, o como dice otra exégesis de un comentarista cristiano: Señor, espíritu de la luz, ten piedad de mis tinieblas; Señor, espíritu de la fuerza, ten piedad de mi debilidad; Señor, espíritu de ls Santidad, escúchanos, otórganos tus gracias...."

Como veremos luego en los textos escogidos el Trisagio se convirtió, en la memoria popular, en una oración metereológica que se recitaba para alejar las tormentas o parar el avance de los desastres naturales.
Esta historia que he encontrado en un libro titulado "Bibliografía de la 1ª Imprenta de Buenos Aires desde su Fundación hasta el año de 1810 inclusive" escrita por el D. D. Juan María Gutiérrez, puede no ser cierta pero tiene todos los elementos humanos y divinos para que calara en el interior sensible de las gentes.
El bibliófilo cita la obra de Fray Eugenio de la Santísima Trinidad, "Trisagio seráfico, para venerar a la muy augusta Santa Trinidad, con que se alcanza de su Piedad inmensa copiosos beneficios", impresa en Buenos Aires, en la Real Imprenta de Niños Expósitos, el año 1781. Dice así:

"Este sagrado cántico no reconoce su principio en el fervor humano, si hemos de dar crédito a la historia de su orígen escrita al frente de esta edición. A mediados del siglo V, bajo el imperio de Teodosio el joven, se experimentó un espantoso terremoto que echó por tierra los edificios más suntuosos de Constantinopla y sepultó varias ciudades del Quersoneso. El mar arrojó peces de grande magnitud, las bahías quedaron en seco con sus naves; viéronse cerros nuevos en las llanuras, y concavidades profundas en donde poco antes existían montañas inaccesibles. En una mañana en que la tierra se conmovía con extraordinaria violencia, vióse a un niño de tierna edad arrebatado en los aires por manos invisibles, el cual, después de un largo espacio de ausencia, regresó refiriendo que había sido admitido al coro de los Ángeles y, oiéndoles cantar este concierto: "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, tened misericordia de nosotros." El niño hizo esta relación en presencia del Emperador, de su hermana Pulqueria y del Patriarca San Pedro, y expiró inmediatamente después, "pasando a gozar eternamente de la gloria que había dejado". Los espectadores de aquel maravilloso suceso entonaron el cántico celeste revelado por la criatura milagrosa y comenzó desde entonces a ceder el terremoto y a volver la naturaleza a la regularidad de su curso. Tal es el orígen del Trisagio, de esa devoción que sirve a los fieles católicos para implorar gracia de las tres divinas personas, cuando la ira de Dios se manifiesta por las pestes, las tempestades y terremotos."(Págs. 12-13)

En "La vida de Rubén Darío escrita por él mismo" el poeta nicaragüense relata lo siguiente:

"Por influencia de mi tía Rita, comencé a frecuentar la casa de los Padres Jesuitas en la iglesia de la Recolección. Debo decir que desde niño se me infundió una gran religiosidad, religiosidad que llegaba a veces hasta la superstición. Cuando tronaba la tormenta y se ponía el cielo negro, en aquellas tempestades únicas, como no he visto en parte alguna, sacaba mi tía abuela palmas benditas y hacía coronas para todos los de la casa; y todos coronados de palmas rezábamos en coro el Trisagio y otras oraciones." (Cap. VI, pág. 12)

Esta religiosidad familiar la contó mas detalladamente en su novela inconclusa "El oro de Mallorca":

Y en su casa católica, los rezos, cuyos retazos venían a veces a su recuerdo, "épaves" que flotaban después de las tempestades de su vivir. Eran fragmentos de oraciones, de novenas, de responsorios, que se rezaban en las reuniones domésticas. Una traducción del "Magnificat": "Mi alma engrandece al señor y mi espíritu se regocija en Dios mi salvador..." o bien, para la confesión: "Yo, Pecador, me confieso a Dios, a la bienaventurada siempre Vírgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel y a todos los santos... Y a vos Padre..." O bien: "Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero..." O la "Salve Regina": "Dios te salve, Reina y madre, madre de misericordia..." O eran las devociones a diferentes santos y seres celestes. De "El Trisagio": Todo el orbe cante con gran voluntad el trisagio santo de la Trinidad... algo que concluía con un ritornelo: Ángeles y serafines dicen Santo, Santo..." (Cap. IV, págs. 156-157)

José María de Pereda también alude al Trisagio y las tormentas en una narración titulada "Blasones y talegas", perteneciente a su libro "Tipos y paisajes". Dice en el capítulo III:

"Era una tarde del mes de agosto. Pesados, plomizos nubarrones avanzaban casi tocando las cumbres de las altas montañas que limitaban el horizonte de la casa de don Robustiano; las hojas de los castaños que la circundaban no se movían; los vencejos se cernían y revoloteaban sobre el campanario de la aldea, como si jugaran a las cuatro esquinas; el aire que se respiraba era tibio; el calor, sofocante. De vez en cuando se rasgaban los nubarrones, y una rúbrica de fuego, precursora de un sordo y prolongado trueno, daba fe de que se estaba armando por allá arriba el gran escándalo; los obreros se apresuraban a hacinar en la mies la hierba segada y seca; el ganado suelto se arrimaba a los bardales de las callejas, y los perros, con las orejas gachas y rabo entre piernas, a un trote menudito tornaban a sus corraladas respectivas a roer un hueso el que había tenido antes la suerte de robarle, o a lamerse las patas o echar una siesta los menos afortunados, al amparo de una pértiga o de un montón de junco seco, mientras pasaba ya la próxima tormenta. Don Robustiano y Verónica contemplaban estos síntomas con un miedo cerval, y al oír el cuarto trueno cerraron todas las puertas y ventanas de la casa. Siguiendo la costumbre establecida en ella en lances de tal naturaleza, Verónica corrió a buscar el libro del Trisagio y la vela de los truenos- cuya virtud consistía en ser una de las empleadas en alumbrar el Monumento de la Semana Santa-, y entregó ambas cosas a su padre...."

Algunos versos de este Trisagio los recita su vecino Toribio Mazorcas, alias Zancajos, cuando, poco después, entra en escena:

El trisagio que Isaías
escribió con grande celo,
le oyó cantar en el cielo

a angélicas jerarquías....

Pertenecen a los "Gozos en el Trisagio de la augustísima Trinidad" que puede leerse aquí

José Jiménez Lozano narró de otro modo esta singular costumbre en su cuento "La purificación", una historia del nacionalcatolicismo, escrita en primera persona, que el autor sitúa en el aula de una escuela castellana. Don Celes explica un día a sus alumnos cómo se forman las tormentas y otro día repiten la lección delante del Inspector, que les pregunta:

"-!Muy bien! ¿Y qué se hace, queridos niños, durante las tormentas?
Nosotros contestamos:
-Evitar los árboles y los campanarios, los edificios altos o aislados y los utensilios metálicos como la hoz y la guadaña, etcétera.
Porque también nos lo sabíamos de corrido.
-¿Nada más?-preguntó el señor Inspector.
Pero, como no sabíamos que se tuviese que hacer nada más, nos callamos: y no se oía ni el vuelo de una mosca. El inspector dio otro par de vueltas de arriba abajo y de abajo arriba, de la ventana al encerado y del encerado a la ventana, sacando y metiendo, todo el tiempo, las manos en el bolsillo, que era, como digo, cuando más le relucía el anillo, y luego se paró en medio y, mirando a toda la clase, dijo:
-¿Y no os han dicho, queridos niños, que se debe rezar el Trisagio a la Santísima Trinidad? ¿Quién es la Santísima Trinidad?
Y nosotros respondimos:
-Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tres Personas distintas y un solo Dios verdadero.
-!Muy bien! ¿Y qué es el Trisagio?
Pero, como no sabíamos qué era el Trisagio, todos nos quedamos callados como muertos. Y entonces el señor Inspector se volvió hacia don Celes, que ni nos habíamos dado cuenta de que estaba allí en un rincón de la plataforma, junto a la ventana, sentado en una banqueta, desde que al principio el Inspector se había sentado en el sillón, y le preguntó:
-¿Pero es que no les ha enseñado usted a sus alumnos lo que es el Trisagio?
Don Celes se puso colorado, como cuando nosotros no sabíamos la lección, y venga a retorcerse las manos; pero no dijo nada. Así que el señor Inspector nos enseñó el Trisagio:

Santo, santo, santo es el Señor Dios de los ejércitos

que creíamos que era otra cosa, pero dijo que es lo que había que rezar durante las tormentas, ante una imagen sagrada, encendiendo la vela que se había llevado al Monumento el día de Jueves Santo...." (Págs. 61-62)

Miguel de Unamuno dividió su "Rosario de Sonetos Líricos" en cinco secciones: "Los sonetos de Bilbao", "De vuelta a casa", "En casa ya", "Asturias y León" y "De nuevo en casa". Contiene la obra 128 sonetos. El que traemos a esta entrada hace el número LIV, pertenece a la tercera sección y se titula "Barateros de la gracia":

Departían así en el refectorio:
-Más negro cada vez es el bodigo...
-Parece de bellota de quejigo...
-!A qué ha venido a dar el ofertorio!

-Es decreto de Dios y bien notorio;
por andarlo buscando de trastrigo,
a la gula nos manda este castigo.
-!Debe de estar en quiebra el Purgatorio!

!Y la Iglesia, por tanto, ya en naufragio!...
-Es la fe cada día más reacia...
-Inútil es cantemos el trisagio

porque en tiempos de impía democracia
la grey, acostumbrada ya al sufragio,
no sufre barateros de la gracia.

Salamanca, 3 de octubre,1910

He elegido dos vídeos en el que se canta el Trisagio; uno corresponde al rito ortodoxo y el otro al rito católico. El primero lo colgó Lingualpfeife en Youtube, y lleva por título "Agios o theos, Agios ischiros, Agios athanatos eleison imas":




El segundo lo colgó Frankx83x, lo cantan en italiano y se titula "Trisaghion":

viernes 20 de marzo de 2009

TRISAR

Este verbo no lo recoge ni Covarrubias ni Autoridades. Aparece, por primera vez, en Academia en la edición de 1927. Registra dos acepciones que se mantienen hasta hoy en día. A saber:

"Cantar o chirriar la golondrina y otros pájaros. // Tr. Chile. Hender, rajar levemente el cristal o la loza."

El María Moliner apenas varía lo redactado por Academia y el Manuel Seco añade a lo ya dicho unos buenos ejemplos y una tercera acepción:

"Intr. Emitir la golondrina u otro pájaro semejante su canto ochirrido. M. ABRIL. Faro. 6/8/75, 28: ´Me ha salido esta divagación de verano después de haber estado contemplando un rato los muchos vencejos que evolucionan como locos, trisando a más trisar, por la tira azul del cielo de mi calle.´
Tr. (raro) Repetir tres veces (una parte o pieza musical) SS045, JARDÍN, 203: ´Habían bisado y trisado el misterioso, electrizante y sugerente, aunque simplicísimo, coro de pregrinos de Nabuco´.
César Vallejo escribió el participio de este verbo en el poema LXVII de su libro "Trilce":

Canta cerca el verano, y ambos
diversos erramos, al hombro
recodos, cedros, compases unípedos,
espatarrados en la sola recta inevitable.

Canta el verano, y en aquellas paredes
endulzadas de marzo,
lloriquea, gusanea la arácnida acuarela
de la melancolía.

Cuadro enmarcado de trisado anélido, cuadro
que faltó en ese sitio para donde
pensamos que vendría el gran espejo ausente.
Amor, éste es el cuadro que faltó.

El sentido no es claro y así lo hace constar Víctor de Lama en la edición anotada de Castalia:

"TRISADO. Puede proceder de trisar, que significa ´Cantar la golondrina, la alondra y otros pájaros´; podría referirse a lo que está dividido en tres (Larrea); Meo Zilio conjetura una influencia de frisado."

Juan Antonio de Zunzunegui fue más preciso cuando escribió el infinitivo de este verbo en su novela "El hijo hecho a contrata", publicada dos años después de su obra más conocida, "La vida como es":

"Quedó amodorrado. A primera hora de la mañana le despertaron los graznidos del hijo. Su queja fluctuó luego entre el graznar del grajo y el trisar de la golondrina. Era un lamento entre plañido y gruñido, entre gimoteo y ayeo, sucio, discontinuo, angustioso..." (Pág. 396)

En este vídeo, que colgó Francatala en Youtube, podemos escuchar el sonido característico que hacen los vencejos:


jueves 12 de marzo de 2009

TRISCAR

Covarrubias no recoge este verbo en su Tesoro sino el sustantivo trisca, que define así:

"El ruido que hace con los pies cuando se pisa alguna cosa que se quebrante, como cáscaras de nueces, avellanas u otras cáscaras, o pedazos de vasos quebrados. Díjose del sonido o del nombre griego trismos, stridor. Ser una cosa tan delicada que facilmente se quiebra, como es una pieza de vidrio, decimos estar en un tris, por el sonido que hace quebrándose."

Autoridades, en cambio, incluye las dos voces y ofrece este significado del verbo triscar:

"Hacer ruido con los pies, o dando patadas. Es compuesto del nombre trisca, y tiene la anomalía de los acabados en car. (...) SOLD. PIND. lib. 2 , 22. Riyendose, ó ya por dicha triscando de nosotros, ó ya notificando en el bestial idioma a su perdido dueño su venida, y hallazgo."

Cita dos versos de "La Araucana", que amplío para mejor comprensión del texto. Pertenecen al Canto Décimotercero y dicen así:

Con el concurso y junta de guerreros
el grande estruendo y trápala crecía,
y los prestos martillos de herreros
formaban dura y áspera armonía;
el rumor de solícitos armeros
todo el ancho contorno ensordecía;
los celosos caballos, de lozanos
relinchando, triscaban con las manos.

Da una segunda acepción con su correspondiente ejemplo literario:

"Vale también enredar y travesear. (...) RODRIG. Exerc. tom. 2 trat. 2 cap. 12 Guardaos de palabras juglares y ridículas, de palabras juguetonas, y de andar triscando y burlando."

En la tres ediciones siguientes aparece el mismo texto y en la de 18o3 añaden nuevas acepciones:

"v. a. En algunas partes enredar, mezclar una cosa con otra. Y así se dice: este trigo está TRISCADO, quando el ayre ú otra cosa ha mezclado y enredado sus cañas, y no se puede segar bien. // Entre carpinteros, lo mismo que trabar.// v. n. Hacer ruido con los pies, ó dando patadas.// Enredar y travesear."

En la edición de 1884 encontramos una etimología diferente a la que apuntó Covarrubias: "Del gótico trihskan, patear"(en ediciones posteriores lo traducen como trillar) y en la 1914 añaden un sentido figurado de esta voz: " Torcer alternativamente y a uno y otro lado los dientes de la sierra para que la hoja corra sin dificultad por la hendedura", que completa los diferentes sentidos de esta palabra hasta nuestros días.

En Corominas encontramos infomación añadida. Dice el eminente filólogo sobre esta vocablo:

"Del gót. thriskan, ´trillar´, de donde se pasó a ´patear, brincar, retozar´. 1º doc. Berceo. Una sola vez en este poeta, ya con el sentido figurado de ´retozar, travesear´refiriéndose a la cantiga del escarnio que cantan los veladores judíos del cuerpo de Jesucristo (Duelo, 191a)"

Se refiere a la composición poética "Duelo de la Vírgen":

Mientre ellos triscavan, dicién sus truferías,
cosas muy desapuestas, grandes alevosías,
pesó al Rey del Cielo de tan grandes follías,
qomo dicién de Christo e de sus compannías.

Continúa Corominas:

"En el ´PURG. DE S. PATRICIO´, siglo XIII, parece significar ´brincar, retozar´: "dixieron los diablos al cavallero: - En aqueste río es infierno e nos fazemos el viento e el torbellino levantar; é nos te echaremos en el río." Tomaronle por la mano e comenzaron a triscar sobre un puente que era sobr´el río..." (...)
El derivado trisca está en el ALEX con el sentido de ´danza´o ´baile retozón, gracioso´."

Se refiere al "Libro de Alexandre". Amplío la cita, que dice así:

Tienpo dulçe e sabroso por bastir casamientos
ca lo tenpran las flores e los sabrosos uientos
cantan las donzelletas su[s] mayos a conuentos
fazen unas a otras buenos pronunçiamientos

Caen en el serano las buenas roçiadas
entran en flor las miesses ca son ya espigadas
fazen las duennas triscas en camisas delgadas
enton casan algunos que pues mesan las baruas

María Moliner se atiene a lo que dice Academia; el Manuel Seco recoge una nueva acepción: "Ramonear (un animal)"; y el Tesoro de Villanos introduce, en su ya amplio rimero de significados, uno nuevo: "Fanfarronear, alborotar exagerando el gesto", acompañado de estos versos perteneciente al "Romance del cumplimiento del testamento de Maladros", incluído en el "Romancero de Germanía", editado por Taurus, que incluye, entre otros, los llamados "Romances de Juan Hidalgo":

Tornan a reyr de nuevo,
y los gridos mas arrezian
y Palmares triscando
con mil garlos la requiebra.
(Hill,XXXIII,888)

Los diferentes tiempos de esta voz pueden encontrarse en composiciones poéticas muy cercanas a las llamadas Anacreónticas, "que pintan- según escribe D. Francisco Sánchez Barbero en su obra "Principios de retórica y poética"- los cuadros mas risueños de la naturaleza, los movimientos mas agradables del corazón, el placer, el ningún caso del tiempo venidero, el dulce empleo del presente, las delicias de una vida esenta de inquietudes; finalmente, el hombre conducido por la filosofía á los juegos de su infancia. La naturalidad constituye la esencia de este último género..." ( Imprenta de Don Norberto LLorenci- Madrid- 1834- 2ª Edición).

José María Gabriel y Galán
escribió una alegre y musical poesía, titulada "!Trisca, vaquerillo!" en la que los versos parecen dar saltos:

¿Por qué llora el vaquerillo?
¿porque aquella cabrerilla
del sotillo
ya es amor de otro chiquillo?
!No me causa maravilla!

¿Por qué tan osado eres
siendo rapaz de once años,
que ya quieres
probar de tales quereres
que guardan tales engaños?

¿No te ha enseñado Natura
que toda flor que florece
prematura,
si da fruto no madura,
porque en abril envejece?

¿Y no viven más dichosos
que tus toros reñidores
y celosos,
los becerrillos nerviosos
libremente triscadores?

Pues trisca tú, vaquerillo,
y olvida a la cabrerilla
del sotillo
porque tú eres un chiquillo
y ella no es una chiquilla.


Bajo el título de "Anacreónticas", una de las partes en que se divide su libro "Odas", Bretón de los Herreros reunió varias composiciones poéticas, casi todas romances, de las cuales hemos escogido "Odio a la sujeción". Comienza de este modo:

!Ea, no quiero, tía!
!El diantre de la rueca!
¿Siempre he de estar hilando?
!No es mala impertinencia!
Dejadme que me ponga
la saya de franela
que hogaño el tío Bartolo
me trajo de la feria.
Dejadme al aire libre
triscar por la pradera;
que de chupar estopa
me voy quedando seca.
Dejadme que tañendo
mi linda pandereta
cabe el arroyo cante
la jacarilla nueva....


De su libro "Ternezas y flores" es este poema de D. Ramón de Campoamor, titulado "La flor de la jardinera":

Como la luz hechicera,
galana como el abril,
adoro a una jardinera
que, hermosa, en cuidar se esmera
el más hermoso pensil.

De su seno la blancura,
envidia de los amores,
con gasas velar no cura,
pues sólo cubre con flores
las flores de su hermosura.

De su cabello colgadas
ondean guirnaldas bellas,
blancas, verdes, coloradas,
más que porque van atadas,
porque lo pretenden ellas.

Es tal su planta al triscar,
que no consigue su brío
la verde grama inclinar,
pues sólo aspira a tocar
la plata de su rocío.....

Manuel José Quintana, poeta aficionado, como los de su generación, a escribir poesías para el álbum de las señoritas, puso estos versos en el de Doña Concha Martínez de Figueras, recién casada:

Pues mi nombre, ya escrito en este libro,
no es bastante a mostrar mi buen deseo,
y es preciso que en verso se presente
el tributo de honor que a Concha debo,
obedézcase al punto; y acatando
de quien así lo manda el justo imperio,
id a los pies de Concha, versos míos,
bien poco dignos de llamaros versos.
Yo la vi florecer desde la cuna;
yo la vi, niña, en sus pueriles juegos
triscar con sus alegres compañeras
y vencerlas en gracia y en aseo....
("Poesías")

Serafín Estébanez Calderón escribió un soneto titulado "La ingratitud" en el que se quejaba del desdén de su amada:

La blanca rosa que embalsama el viento,
inclinando su corola divina,
tributo paga al agua cristalina
que fértil le regó su verde asiento.

Trisca en la jaula el colorín contento,
y en armónico son gozoso trina,
si así agradar más fácil imagina
al que le presta pródiga el sustento.

Premia al besar la cándida paloma
el ardor cariñoso de su amante,
y el altivo desdén a su afán doma;

Mas tú a mi amor más dura que diamante
desoyes de mi labio el tierno idioma,
siempre esquivando mi pasión constante.

Otro soneto de otro autor que vivió en la misma época que Don Serafín, Juan Nicasio Gallego, nos traslada a los venturosos años de la adolescencia. Se titula "A Bernardina el día que cumplió catorce años" y dice así:

Dorando alegre en la oriental ribera
frescos racimos que el otoño cría,
otra vez torna el apacible día
que abrió tus ojos a la luz primera.

!Oh si tan grande mi ventura fuera
que en él gozar te viese, Dina mía,
esa edad de inocencia y de alegría
triscando como sílfide ligera!

Si de tu vida en el risueño oriente
el dulce nombre de tu madre bella
formar te oí con labio balbuciente,

¿por qué me ha de negar infausta estrella
te mire ufano en tu verdor naciente,
y en gracias tantas competir con ella?




Juan Meléndez Valdés

Juan Meléndez Valdés escribió una Elegía titulada "En la muerte de Fílis" que comienza:


!Oh, rompa ya el silencio el dolor mío,
y el labio salga en dolorido acento
la aguda pena en que morir porfío.

y que en los versos que van del 82 al 87 dice:

Mustio taray y tocas funerales
hoy visten todas por la Fílis mía,
de su agudo pesar ciertas señales.

!Oh, qual con ellas yo la vi algún día
del seco agosto en la enojosa llama
triscar alegre en la corriente fría!

Entre los autores contemporáneos, Camilo José Cela escribió un tiempo de este verbo en el apunte carpetovetónico titulado "Siso Martínez", perteneciente a la serie de "Los ciegos":

"Quien nace ciego es como quien nace príncipe, que no se entera. Los pájaros que andan por el aire no son más felices que la lombriz que vuela bajo la costra de mierda de la cuadra. Siso Martínez, ciego de nación, tenía cara de pardillo y andares de raposo acosado. Hay ángeles que caminan como pecadores y demonios que triscan como bienaventurados. En general, está todo bastante confuso. En los ojos de Siso Martínez, según lenguas, se podía mojar pan igual que en el chocolate...." (" Timoteo el incomprendido y otros papeles ibéricos"- Pág. 248)

Ramón J. Sender escribió el gerundio de triscar en su novela "Réquiem por un campesino español":

"Mosén Millán volvía a recordar a Paco. "Parece que era ayer cuando tomó la primera comunión." Poco después el chico se puso a crecer, y en tres o cuatro años se hizo casi tan grande como su padre. La gente, que hasta entonces lo llamaba Paquito, comenzó a llamarlo Paco el del Molino. El bisabuelo había tenido un molino que ya no molía, y que empleaban para almacén de grano. Tenía también allí un pequeño rebaño de cabras. Una vez, cuando parieron las cabras, Paco le llevó a Mosén Millán un cabritillo, que quedó triscando por el huerto de la abadía..." (Pág. 43)

Yonotengofrío colgó en Youtube este vídeo titulado "Nos vamos a pisar charcos", que es como decir, "nos vamos a triscar":